jueves, 20 de agosto de 2009

Acá ta

Crónicas de Embarazarnia

Duración prevista: nueve meses
Contenido: fuerte contenido hormonal (no apto para gente sensible)
Posibles efectos: náuseas, vómitos, llanto incontrolable, aumento progresivo de peso, a predominio abdominal. Si es hombre, posible aversión a las mujeres. Si es mujer, no olvide su píldora
He dicho. Carajo

Puntito

Todo empezó hace unos diez días, o debería decir que empezó algunos meses atrás, la idea tomando forma en mi mente. El deseo, más bien. Mi ex-terapeuta decía: cuando el deseo existe, busca la forma de concretarse, aunque lo niegues. Va, viene, busca, se equivoca, retrocede, vuelve a intentar, hasta que finalmente se materializa, aunque ni te hayas enterado de que estaba ahí. Tal vez tenía razón...
En cualquier caso, lo que sí empezó hace unos diez días fue mi atraso menstrual. Cuando el dentífrico me pareció nauseabundo, decidí que iba a tener que pasar por la farmacia en algún momento del día.
Decidí no compartir ese momento con nadie, era mío, íntimo, sagrado e intransferible. Y esperé pacientemente (de verdad!) el resultado del test. Sonreía mientras preparaba el mate y esperaba que las dos rayitas aparecieran en el baño. La pava al fuego... (cómo se lo digo al padre?)... vaciar el mate (debe ser positivo, me da náuseas el olor a yerba de ayer. Tengo que acordarme de vaciar el mate cuando lo termino de usar!)... lavar el mate (voy a tener que aguantarme hasta la noche, no da que le diga por teléfono)... poner la yerba, sacarle el polvo, que quede en pendiente (si lo voy a buscar al laburo, se va a dar cuenta apenas me vea)... hacer el agujerito para la yerba (me voy a comer los codos hasta la noche!)... shhhhiiiiii (ya está el agua. Tengo que volver a tomar el ácido fólico!)... poner el agua en el termo, cerrarlo (ya debe estar, me olvidé de mirar qué hora era cuando puse la tirita en el pis)
Y estaban las dos, la rayita de control, rosa intenso; la mía, más bien pálida.
De ahí en más, es otra historia.
Realmente es "otra" historia. La de mi nuevo yo, y la de mi hijo/a.
Por ahora, le vamos a decir "puntito" (o wakapuntito, como le puso Mae), porque así se ve en la ecografía por ahora.
Tal vez esta "otra historia" merezca otro blog. Luego les aviso el nombre.
He dicho. Carajo.

martes, 11 de agosto de 2009

RECONTRA CHAN

qué raro va a ser ésto...

lunes, 13 de julio de 2009

Aunque me prometí no hacerlo...

Me resisto a ser una más de los que inundan la web (y achicharran nuestros cerebros) con boludeces sobre la Gripe A, pero si no lo digo, reviento:

1) 37.5ºC NO es fiebre. (Paciente: Así que para Ud. 37.5 no es fiebre? Doctora: Para mí, no. Y para la Medicina, tampoco)
2) Ningún médico puede "prevenir" una gripe. Si usted tiene un resfrío común y pedorro, resígnese, es tan solo eso. Su médico no es tan omnipotente como para transformarlo en Gripe A (aunque tratándose de Ud., le encantaría poder hacerlo). No consulte "por prevención".
3) El sistema no está colapsado por la enfermedad, está colapsado por el miedo. Use su criterio, y no consulte por cosas por las que nunca antes lo hubiera hecho.

Sólo por unos días, deje de ver los noticieros y dedíquese a algún culebrón siestero. Si alguien se le ríe por ésto, dígale que es lo que recetó el doctor.
He dicho. Carajo

jueves, 25 de junio de 2009

El globo rojo

Alejo había pasado todo el domingo viendo tele. Sus domingos eran lentos y pegajosos, y por suerte, en su familia nadie le restringía las horas de televisión, ni los programas que veía. Eran domingos blanco y negro, como la película que había mirado ayer. Su madre siempre decía que era raro que un niño pequeño mirara películas viejas, en lugar de dibujos animados de última generación. Era otra de las “rarezas” de su hijo.
“El globo rojo” se llamaba la de ayer, aunque el globo se veía de un color gris plata. El chico en la pantalla se elevaba sobre los techos del pueblo, agarrado de un piolín deshilachado e inverosímil ante los ojos de Alejo, unos ojos desbordados de melancolía y madurez temprana. Unos ojos que transgredían su mundo de paredes descascaradas, cables enredados, smog y perros revolviendo la basura, en busca de matices y color. La idea de volar, de ver el mundo por encima, lo deslumbró.
Ese día, al volver de la escuela, fue directo al fondo de la casa y trepó a través de una serie de resaltos en la pared del asador, hasta llegar al techo. Unos gatos que se hacían arrumacos sobre la chapa lo miraron sorprendidos y se perdieron ágilmente por los techos vecinos.
Se acercó al borde, exhalando vapor por la boca y restregándose las manos una contra otra. Infló el único globo que había conseguido en el almacén de la vuelta, hasta que estuvo tenso. Le ató una lana verde que había conseguido en el costurero de su mamá, y saltó. Rápido, directo, sin carrera, todo adrenalina, todo fe.
………
La caída. El grito. El hospital. Su oportunidad perdida de huir volando crispaba más su carita que el dolor de la pierna fracturada. Le prometió a su madre que nunca más lo intentaría. En tanto, con los dientes apretados, pensaba cómo conseguir un globo más grande. Y esta vez, rojo.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Cerrado por vacaciones...

y por posibles refacciones.
Voló el fondo anterior, y el que tiene ahora es interino. Me encantaban los lotos de antes, pero no se veía el texto con explorer. Creo que era una protesta de blogger por ponerle un template trucho. O tal vez no le gustaban los lotos. O lo que yo escribo...
En fin, como tampoco tengo ganas de escribir, me voy a dedicar a re diseñar el blog mientras decido si lo cierro o sigo usándolo como terapeuta.
Va a ser como remodelar la casa, o al menos, pintarle una habitación. O limpiar un cajón lleno de cachivaches.
Ahora que lo pienso, este blog sigue pareciéndose a mi propia vida. Y esa, también está en remodelación. Estoy viendo si le pongo venecitas, le pinto un mural psicodélico, o le cuelgo un cunero con música de "Babies Go" de los Redondos.

viernes, 9 de enero de 2009

La bestia

La presa aún estaba caliente. Lo sentía en sus encías, mientras los colmillos se hundían hasta el hueso. Lo sentía en la sangre que se le escurría entre los dientes y después impregnaba la tierra en un manchón oscuro que luego sería un charco putrefacto. Sólo dos actividades preocupaban sus sentidos: desgarrar su presa y evitar que se la quiten. Sus ojos agudos miraban recelosamente en la negrura, atisbando la aparición de otros ojos hambrientos. Las orejas erguidas, trataban de acallar los golpes del corazón estallando a latidos en las sienes, descontrolados por el esfuerzo físico y la euforia de la caza. No era momento para relajarse. Nada peor que luchar contra un rival menos cansado y más hambriento.
Siguió devorando concienzudamente, mientras se aquietaba su respiración. Ya saciado su apetito, sólo lamía los tejidos deshilachados, empujando con el hocico los restos de lo que antes había sido un ser vivo y ahora era una masa informe de pelos ensangrentados y vísceras rotas.
De pronto, una brisa con olor a bestia lo alertó. Se paró con las cuatro patas defendiendo su presa mientras un escalofrío de miedo y furia le erizaba los pelos del dorso. Y se dispuso a repeler el ataque.
Entonces se despertó, con un gruñido feroz escapando de su garganta humana. Se incorporó hasta sentarse al borde de su cama de sábanas de 200 hilos, con flores amarillas. Reconoció sus pies sin garras mientras los enfundaba en las pantuflas de cuero marrón que le habían regalado la Navidad pasada. Caminó hasta el baño mientras recuperaba el aliento y pensaba en el extraño sueño. Se cepilló los dientes durante largo rato, y usó varias dosis extra de enjuague bucal. Aún le parecía saborear la sangre y el acre olor a intestino roto le inundaba la nariz.
Mientras se anudaba la corbata recordó que el día anterior había pasado 30 minutos seleccionando la ropa que se acababa de poner. Antes de salir, maletín de cuero lustroso en mano, echó un vistazo final a su departamento de soltero de treinta y tantos, medianamente exitoso y felizmente adaptado a los tiempos actuales.
Cerró los ojos y el sueño acudió a su retina. Una inefable sensación de poder lo invadió con el recuerdo de la bestia. Se afirmó bien en sus dos piernas, salió cerrando la puerta con energía y se dirigió a la reunión de la que dependía su ascenso a personal jerárquico de la empresa.

jueves, 18 de diciembre de 2008

De marisopas y lumbrices

Solo un día tenían para encontrarse, la mariposa y la lombriz. Para encontrarse, quererse y perdonarse.
Era un pacto de otras vidas, y hay que decirlo, hay seres que jamás dejan de cumplir uno, tengan la forma que tengan.

Así eran la mariposa y la lombriz de tierra. Aunque una eligiera volar libremente y la otra esconderse en la tierra.
Al fin de su metamorfosis, la mariposa voló guiada por su instinto, recuerdo de otra vida, hasta la orilla del río. Y la encontró ahí, en un tarrito de lata, entre risas de niños pescando y perfume de margaritas silvestres.

Si las mariposas y las lombrices supieran sonreír, se hubieran reído a carcajadas. Y si tuvieran brazos, se hubieran confundido en un abrazo interminable.
Pero no hizo falta. Las patas de la mariposa aferradas a la lata y el viento detenido entre sus alas consumaron la alianza. Y eso era todo lo que necesitaban.

El pacto sellado tuvo más poder que todas las risas y todos los abrazos. Y en él se consumieron el efímero día de la mariposa y el sacrificio de la lombriz de tierra.
Desde entonces, cuando los hechizos funcionan, y los pactos se cumplen, las personas sienten un aleteo en el estómago. Y es el espíritu de la mariposa que habita en la gente, que le avisa al amante que por fin, ha encontrado a su lombriz.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Tiempo

De palabras desbocadas

De estado límbico del cuerpo y del alma

De urgencias viscerales desesperadas

De rock que se bebe y alas que se reparan

De caminos que retroceden sin sangre derramada

(No más que unas gotas propias como plegaria ofrendadas)

Tiempo de ahuyentar a carcajadas los susurros oscuros,

de recordarles que hay noches más luminosas que el día,

con la misma soberbia con que los ángeles los ignoran,

con la misma fertilidad de la tierra alimentando sus semillas.

Con la misma sonrisa confiada de los idiotas,

sabia, disfrazada de inocente, que desafía a la vida.

Tiempo de mirar al sol panza arriba,

cristal de color en un ojo

y huellas de sal en la mejilla.

Y aunque insista hurgando en los espejos

Ya no veo por aquí,

Perros lamiendo sus heridas.

martes, 25 de noviembre de 2008

Endorfinas, en versión anti-académica

Según una nueva teoría que está flotando en el éter y que acaba de ser canalizada en mi persona, cual medium cachavacha volando en un sahumerio, el bienestar y el placer tienen un sustrato químico: las endorfinas.
En mi humilde experiencia, todo depende de la presencia y cantidad de estas moléculas felices que, como todos los que son felices, hacen lo que se les da la gana. Así son, gorditas, rozagantes, atolondradas y explosivas. Son de color violeta, y viran al amarillo-naranja cuando saltan de neurona en neurona. Cuando explotan te obligan a la sonrisa, despiertan a las mariposas, y te convierten en un boludo alegre, que le rema a la vida con dos palitos de helado (célebre frase de mi amiga Mae). Te obligan a mirar con nostalgia al ser melancólico, oscuro, ácido y reflexivo que llevás años cultivando con dedicación y orgullo. Y se te cagan de risa. Son así, tiranas y adictivas.
En fin, acá va mi lista de cosas que las generan y/o las hacen explotar como fuegos artificiales (en breve va esquemita explicativo):
- un Marroc a las 3 de la mañana
- transpirar como una canilla rota (bue, sobre gustos...) después de dos horas de deporte, o de una maratón de "otro" estilo.
- las maratones de otro estilo
- el deporte (mejor si incluye muchas piñas y patadas, llaves y revolcones)
- encontrar un post nuevo en los blogs que me gustan
- las sorpresas de cumpleaños
- subir una montaña (cuando haga cumbre en el aconcagua, voy a morir de felicidad, literalmente)
- cerrar los ojos y no necesitar abrirlos para saber que lo que dejaste ahí, sigue estando (me salió la ñoña, que se le va a hacer)
- Ah! y escuchar "perro amor explota" hasta que me sangren los oídos.
Sugerencias?

lunes, 24 de noviembre de 2008

La tostada de la felicidad

No sé escribir sin dolor, sin preguntas, sin melancolía, sin cuestionamientos.
No sé como escribir el disfrute, el gozo, la tranquilidad, la diversión, ese estado "liviano" del alma que por suerte, hoy me invade. No sé como escribir el optimismo, ni la sonrisa autónoma en mi cara.
Por ahora, sólo tengo una imagen(poco poética):

Me siento como una rodaja de pan lactal recién sacada de la tostadora.

(por si no se entiende, lo que es muy problable, el aroma de una tostada bien hecha es augurio de un muy buen día, aún cuando yo ni siquiera desayuno)

Y estoy dispuesta a hincarle el diente.

W

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Cumpleaños Feliz

Tuve fiesta sorpresa de cumpleaños. Estuvo bárbara. Hubo globos, dulces y regalos.
Estuvieron el Gato Vagabundo, Mae, Claudio, Ana y Onírica.
Gracias Gato por pensar en mí y poner la casa! Fue un cumple hermoso. Pavada de figurita me cambió esta vez...
Para ver fotos de la fiesta, click acá

jueves, 30 de octubre de 2008

Sepultada por la cotidianeidad

Hoy tengo un día de aquellos. Una pluma me parece un elefante.
En mi casa no hay una canilla que no pierda. Salvo una, que parece que ya desperdició toda el agua del planeta porque no larga ni una gota y se queja con un uhhhhhhhh que me taladra los tímpanos cada vez que la abro. La luz del baño titila como si fuera un boliche; no me puedo poner el tapa-ojeras sin quedar como Michael Jackson en Thriller. Estoy cuasi-incomunicada porque CLARO conspira contra mí y no me carga crédito aunque haya pagado. El tel fijo tiene la batería gastada y no la consigo. Al puff le falta relleno y se me clavan los huesos en el piso cuando me acuesto. No sé que carajo es un router inalámbrico que tengo que comprar para que mi notebook también tenga internet. La hiedra de mi ventana tiene pulgones y hace tres días que sufre sin que yo le ponga insecticida (o pulgonicida, o algo). Voy tres veces por semana al kinesiólogo y mi tendinitis no mejora. Y tengo un agujero en el estómago.
Las nimiedades me aplastan. Y no, no me consuela pensar que otros la pasan mal en serio. Eso ya lo sé, y hoy, me importa un carajo. Y me enferma sonar como un tango, aunque sea electrónico.
He dicho. Carajo.

PD: se abre este espacio para depositar quejas variadas de cosas pelotudas que nos joden la vida.

martes, 28 de octubre de 2008

sin música...

Un día de éstos, debería recuperar la llave
que me tiene cautiva en tu ausencia.
Dar cuerda a las agujas congeladas y desiertas,
y a fuerza de herejía, rogarte me la devuelvas.
Reavivar la herida,
hacerla sangrar hasta la última gota oscura
de esta fuente de ácido y lágrimas que me brota cada día.

Después, debería secar los puños empapados,
y aprender a respirar de nuevo.
Debería, por fin, abandonar los fucking agujeros,
olvidar jazmines comprados y los besos en la frente
que intentaron consolar mis miedos.

Y olvidar de vos mi pertenencia.
Y vaciar mi cama de toda tu ausencia.
(vaciarla de todas las ausencias)
Y volver a dormir entre sábanas,
desatarle sus cadenas.
Soportar en mis caderas a la puta y a la dama,
y encontrar quien pueda bailar con ellas.

jueves, 16 de octubre de 2008

Cuando el pelotudo es uno...

Era un paciente HIV positivo, viejo conocido del servicio de infectología. Ya había pasado por la mayoría de mis compañeros, así que lo heredé como quien hereda la ropa usada de un hermano mayor. Creés que la conocés de memoria, pero no sabés dónde ajusta, ni dónde se traba el cierre. Y le vas conociendo esos detalles con el uso. Sobre la marcha. Como me pasó con Santiago.

Yo intentaba explicarle cómo tomar un tratamiento complicado, ya que no le habían funcionado las opciones más sencillas. Mi explicación incluía horarios estrictos, toma de la medicación con alimentos grasos para mejor absorción de la droga, ingesta de líquido abundante. Hasta tuve la precaución de hacerle dibujitos en un recetario con la forma de las pastillas y los horarios, porque me quedó claro que apenas sabía leer. Se lo hice repetir varias veces hasta que me pareció que había entendido.

Finalmente, cuando lo estaba despidiendo, ví que rengueaba un poco y le pedí que me dejara revisarlo, porque no se había quejado de nada durante la consulta. Ví que tenía una úlcera venosa infectada, le dí muestras de antibióticos y le hice una curación.
- Ahora cuando llegue a su casa, pone la pierna en alto. Y trate de caminar lo menos posible.
A modo de respuesta, sólo bajó la mirada.
- Se va caminando ahora? Vive muy lejos?
- No doctora, paro acá nomás, en la plaza de Las Heras y Salguero.

Y ahí me acordé de los horarios, el líquido y la comida rica en grasas. Y me sentí una pelotuda. Una pelotuda triste.

sábado, 11 de octubre de 2008

'ta que lo parió

Sonamos, me encariñé con la albahaca y ahora no la puedo usar para cocinar.
Carajo.


Wakapinka

martes, 7 de octubre de 2008

El romance del tulipán y la albahaca: Poesía barata

Como otros amores condenados,

el romance heterogéneo no prosperó

La albahaca entendió que el tulipán era un narciso,

y el cactus la consoló.

Me quiere mucho, poquito, nada...,

el tulipán se deshojó.

-Qué pretendían finalmente?

-Que cantara en el balcón?

-En una vida tulipana no se aprenden muchas cosas,

- Mi ADN sólo busca admiración.

Ella mira los brotes germinando alrededor

y se pregunta si serán sanos y fragantes,

y si tendrán color.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Viernes de chicas: "Mujeres que corren con los lobos"

"... El patito feo va de un lado para otro en busca de un lugar donde descansar. Aunque el instinto que nos indica adónde tenemos que ir no esté plenamente desarrollado, el instinto que nos induce a seguir vagando hasta encontrar lo que necesitamos se mantiene intacto. No obstante, en el síndrome del patito feo hay a veces una especie de patología. Uno sigue llamando a las puertas que no debe, a pesar de constarle que no tendría que hacerlo. Cuesta imaginar que una persona pueda saber qué puertas son las equivocadas cuando nunca ha sabido lo que era una puerta apropiada. Sin embargo, las puertas equivocadas son las causantes de que una persona se vuelva a sentir una vez más una proscrita.
Esta "búsqueda del amor en todos los lugares equivocados" es la reacción al exilio. Cuando una mujer recurre a una conducta compulsiva y repetida -repitiendo una y otra vez un comportamiento que no la satisface y que provoca declive en lugar de una prolongada vitalidad- para aliviar su exilio, lo que hace en realidad es causarse más daño, pues no se cura la herida inicial y, en cada una de sus incursiones, se produce nuevas heridas.
Es algo así como aplicarse una ridícula medicina en la nariz cuando uno se ha hecho un corte en el brazo. Las distintas mujeres eligen distintas clases de "medicinas equivocadas". Algunas eligen las que son visiblemente equivocadas como las malas compañías o los vicios Y caprichos perjudiciales o nocivos para el alma, cosas que primero elevan a la mujer y después la derriban al suelo en menos de lo que canta un gallo..."


Extraído de "Mujeres que corren con los lobos", de Clarissa Pinkola Estés

domingo, 14 de septiembre de 2008

El romance del tulipán y la albahaca


En mi ventana, el tulipán y la albahaca, tienen un affair.
Él llegó hace unos días, erguido, sofisticado, insolentemente rojo. Dispuesto a ser el rey de la ventana.
Ella ya estaba ahí, humilde, fresca, aromática, adolescente.
Empezó a mirarlo desde abajo, de reojo, atravesada por su atrevida belleza.
A los pocos días, cuando dejó de sentirse importante, él descubrió la fragancia hogareña y servicial de la albahaca.
Ignoró al cactus que los separa, y ahora la seduce con historias de savia apasionada, mientras ella madura sus verdes aromas penetrantes.
Saben que es un romance de estación, que durará sólo hasta que el verano porteño lo abrase a él y yo la deshoje a ella en mi plato.
Mientras tanto, conviven unidos en fotosíntesis, a partir del mismo sol, el mismo agua y el mismo aire.
Por ahora, orgullosa mi ventana, luce tulipán sonrojado y perfume de albahaca enamorada.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Viernes de chicas: "Mujeres que corren con los lobos"

"...Para conservar su conexión con lo salvaje la mujer tiene que preguntarse qué es lo que quiere. Es la separación de las semillas mezcladas con la tierra. Una de las más importantes distinciones que podemos hacer es la que corresponde a las cosas que nos atraen y las cosas que necesita nuestra alma.
Y eso se hace de la siguiente manera: Imaginemos un bufé con cuencos de crema batida, bandejas de salmón, panecillos, rosbif, macedonia de fruta, enchiladas verdes, arroces, salsa curry, yogures y toda suerte de platos para muchísimos invitados. Imaginemos que la mujer echa un vistazo, ve ciertas cosas que la atraen y se dice: "Me gustaría tomar un poco de esto, un poco de aquello y un poco de lo otro."
Algunos hombres y mujeres toman las decisiones de su vida de esta manera. A nuestro alrededor hay todo un mundo que nos llama constantemente, que penetra nuestras vidas y despierta y crea apetitos donde apenas había ninguno. En esta clase de elección, elegimos una cosa por el simple hecho de tenerla delante de nuestras narices en aquel momento. No es necesariamente lo que queremos, pero nos parece interesante y, cuánto más la miramos, más nos atrae.
Cuando estamos unidas al yo instintivo, al alma de lo femenino que es lo natural y salvaje, en lugar de contemplar lo que casualmente tenemos delante, nos preguntamos: "¿Qué es lo que me apetece?" Sin mirar nada de lo que hay afuera, miramos hacia dentro y nos preguntamos:"¿Qué quiero? ¿Qué deseo en este momento?" (....) Por regla general, la respuesta no tarda en llegar. (......)
Lo que hay en el bufé? Puede que sí y puede que no. En la mayoría de los casos, probablemente no. Tendremos que buscar un poco, a veces durante bastante tiempo. Pero, al final, lo encontraremos, y nos alegraremos de haber sondeado nuestros más profundos anhelos..."


Extraído de "Mujeres que corren con los lobos", de Clarissa Pinkola Estés