martes, 19 de junio de 2012

El Hipocampo

Una vez, en lo que parece ya una vida pasada, me lo diste. Como símbolo de tu amor, supongo. Estaba una cajita de plástico transparente con la tapa quebrada, envuelto en algodones, bello, estático y permanente.
En respuesta conseguí otro, en un puesto callejero de una ciudad costera, para darte. Lo rescaté con la punta de los dedos del fondo de un tazón de vidrio, enredado con estrellas de mar, piedras vistosas, caracoles y erizos. Era igualmente bello, tan estático y permanente como el tuyo.
Ayer lo ví nuevamente, buscando por error en la caja de los recuerdos dolorosos y prohibidos. Se me deslizó entre los dedos y cayó al suelo. Volví a rescatarlo, esta vez de las manos - curiosas - de mi hijo.
-Es un caballito de mar, expliqué. - Parece duro, rígido e inflexible. Pero es muy frágil, y aún así, inalterable, le dije.
-Como el recuerdo que atesora, pensé.

??

Cómo me gustaría tener este blog activo y actualizado, para poder entrar y escribir alguna cosa de esas livianitas, sencillitas, de la masticación cotidiana, sin sentir que tengo que explicar meses de ausencia. Sin sentir que esto es como entrar en el desván a colgar la ropa que te ponés todos los días.
Pero tuve ganas de entrar y encontrar algo nuevo, como en la época que entraba seguido y mis blogueros amigos, también. Ahora Alabelicius cerró hasta nuevo aviso, Viejex y el Gato están tan vagos como yo (o casi).
En fin, es ese intento vano de volver el tiempo atrás, como soñar con volver a la adolescencia sin darte cuenta que tus amigas de fiesta también crecieron, igual que vos.
Me pregunto si tendrá que ver con que hoy me dijeron algo así como que estoy vieja... ;-)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

2011 - último delirio

A pesar de que odio los balances de fin de año y bla bla bla, voy a hacer uno. Cortito y al pie. Tal vez para darle final no sólo a este año, sino también a este blog.
Está claro que solo lo mantenía porque soy demasiado fiaca para guardar en "favoritos" las direcciones de los blogs que sigo.
También porque está poblado de los comentarios de unas pocas personas a las que quiero/quería mucho. Una de ellas, de una forma u otra, ya no está. Un motivo menos para mantenerlo así, estéril y ocupado de más delirios de los que su título merecía.
Creo en quien dijo que las cosas no son ni buenas ni malas, sólo son. Uno mismo les pone la cualidad positiva o negativa. Así que sólo enumero aquellas cosas más o menos intensas que me sucedieron este año:
-Me mudé a mi nueva/vieja casa. Un regreso raro, a vivir a mi casa de la adolescencia. Cuando fumaba a escondidas en el balcón, nunca pensé que iba a criar a mi hijo entre estas paredes.
-No cambié el auto como esperaba, ni el juego de dormitorio. A cambio, hice una mala inversión económica que voy a tardar tiempo en recuperar.
-Probé unos cuantos trabajos lejos de mi profesión, y descubrí porqué la había elegido en primera instancia. O al menos descubrí que es lo único para lo que soy buena.
-Entendí porqué hay que ponerle límites a los hijos, y estoy aprendiendo cómo.
-Aprendí que la ingenuidad no es una cualidad para quien tiene unos cuantos años e hijos que proteger.
-Viví un delirio inesperado: pasé de tener una amiga casi muerta a tener "solamente" una amiga loca. Fue un duelo diferente, menos trágico al menos. Detalles sólo para guión de película.
Eso es todo.
Mis cariños al gato, viejex, alabelicius, y algún otro que pueda haber pasado por aquí y dedicado tiempo a leerme y acompañarme. Si pasan por aquí antes del 2012, verán estas palabras. Después... quién sabe?
No es el fin del mundo??

domingo, 24 de abril de 2011

sin título

Ya sé que este blog tiene olor a viejo, anacrónico, abandonado, vacío. Tanta vida pasó desde la última entrada, que ni siquiera voy a intentar reconstruirlo, menos aún hacer un "apdeit".


Hay un solo motivo por el que tipeé el nombre del blog en la barra e hice click en "acceder". Un solo motivo por el que desentierro a wakapinka de su sepultura de pañales, cajas de mil mudanzas y carreras cotidianas contrarreloj.


Es porque quiero regalártela a vos, un ratito, de vuelta. A vos que entraste a este blog a compartir un mate y alguna migraña. Y te quedaste compartiendo noches de chat y cigarrillos, fragmentos de libros, historias de amantes, historias de amores, películas oscuras y enormes ovillos de llanto que me ayudaste a desenredar con algún bomb.txt.


Después crecimos, y hoy nuestros entonces amantes ejercen acciones tan poco románticas como necesarias (cambian pañales, sostienen la puerta del baño mientras vomitamos, ofician de informantes semi-autorizados de nuestros problemas). Nosotras dejamos de ser audaces, independientes, suficientes. Yo además dejé de ser flaca, deportista y vegetariana (y de fumar, al menos una buena)

Y siempre seguiste ahí, acortando cientos de kilómetro con cada palabra de un mail o de un txt. Personalmente nos vimos sólo una vez, y dicho de esta forma adquiere una insignificancia desmedida en relación con tu "tamaño" en mi vida. Difícil de explicar, para quienes no entienden de apodos, de cortar palabras, de los aromas de un blog o de las personalidades florales de la gente.
Es por eso que la mayoría de las veces no explico de dónde, ni hace cuánto tiempo te conozco.

Y es por eso que no me fuí, ni me voy a ir, aún cuando me lo pidas. Es por eso que no voy a "respetarte" con mi ausencia. Por eso también "comploto" a tus espaldas con tu amante devenido en hombre de fierro a tu lado. Por eso lloré hasta el cansancio hace unas noches mientras vos, en medio del peligro, soñabas que mi hijo te decía "tres". Y seguí llorando aliviada cuando te las arreglaste para escaparte de la terapia intensiva y hablar por teléfono en el patio.

No necesito explicarte cuánto extraño ser waka a veces. Tampoco necesito explicarte cuánto no lo extraño. Y es un alivio tener a alguien a quien tenés que explicarle muy poco.

Gracias por haber contestado a mi comentario en tu blog aquel día. Gracias por no haberte ido nunca más. Gracias por seguir peleando para estar con nosotros, que te queremos tanto.


W.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Nacer de nuevo

Olvidar el viejo yo, se dijo un día.
Mudar de agujero, de ropa, de Yo
Quemar un gamulán, aunque venga el invierno
Desnudar el esqueleto y dejarlo sonar, en un ritmico golpeteo
Como un llamador de ángeles, hecho de huesos,
Como el TOC TOC de la infancia, madera haciendo sonidos nuevos

Y se mudó de vida, de agujero, de ropa
Se mudó de Yo
Quemó los gamulanes aunque ya venía el invierno
Desnudó el esqueleto y lo dejó sonar
Colgado en la ventana, como un llamador de ángeles, pero de huesos

Se sentó en la vieja mecedora de la abuela y cerró los ojos
TOC TOC de huesos chocando por la brisa
Se levantó y pegó un músculo acá, un cartílago allá.
Se sentó otra vez y al rato pegó los músculos de la espalda y los de las piernas.
Los tensó bien, como cuerdas de una ballesta, para que fueran fuertes y firmes,
para correr y sostener lo que fuera necesario.
Le puso arterias y venas. Y nervios, que fueran muy sensibles.
Y descansó unos días (o fueron años?)

TOC-TOC
Dejó de mecerse y le puso la nueva vieja piel.
Tenia algunas cicatrices y manchas de sol, pero relucía distinto.
Le devolvió los ojos verdes y grandes, que miraban más lejos
Y le improvisó una boca que pudiera besar y sonreir
Se siguió meciendo, y los oídos recién estrenados percibían la madera, el viento y el canto de los sueños.

TOC TOC
Y fue el turno de los órganos.
Pulmones de cálido aliento, corazón de sangre muy roja
Cerebro de claras ideas, útero de fértil amor.
Una brisa más, y dejó de acunarse

TOC TOC
Se desperezó y salió a estrenarse.

jueves, 20 de agosto de 2009

Acá ta

Crónicas de Embarazarnia

Duración prevista: nueve meses
Contenido: fuerte contenido hormonal (no apto para gente sensible)
Posibles efectos: náuseas, vómitos, llanto incontrolable, aumento progresivo de peso, a predominio abdominal. Si es hombre, posible aversión a las mujeres. Si es mujer, no olvide su píldora
He dicho. Carajo

Puntito

Todo empezó hace unos diez días, o debería decir que empezó algunos meses atrás, la idea tomando forma en mi mente. El deseo, más bien. Mi ex-terapeuta decía: cuando el deseo existe, busca la forma de concretarse, aunque lo niegues. Va, viene, busca, se equivoca, retrocede, vuelve a intentar, hasta que finalmente se materializa, aunque ni te hayas enterado de que estaba ahí. Tal vez tenía razón...
En cualquier caso, lo que sí empezó hace unos diez días fue mi atraso menstrual. Cuando el dentífrico me pareció nauseabundo, decidí que iba a tener que pasar por la farmacia en algún momento del día.
Decidí no compartir ese momento con nadie, era mío, íntimo, sagrado e intransferible. Y esperé pacientemente (de verdad!) el resultado del test. Sonreía mientras preparaba el mate y esperaba que las dos rayitas aparecieran en el baño. La pava al fuego... (cómo se lo digo al padre?)... vaciar el mate (debe ser positivo, me da náuseas el olor a yerba de ayer. Tengo que acordarme de vaciar el mate cuando lo termino de usar!)... lavar el mate (voy a tener que aguantarme hasta la noche, no da que le diga por teléfono)... poner la yerba, sacarle el polvo, que quede en pendiente (si lo voy a buscar al laburo, se va a dar cuenta apenas me vea)... hacer el agujerito para la yerba (me voy a comer los codos hasta la noche!)... shhhhiiiiii (ya está el agua. Tengo que volver a tomar el ácido fólico!)... poner el agua en el termo, cerrarlo (ya debe estar, me olvidé de mirar qué hora era cuando puse la tirita en el pis)
Y estaban las dos, la rayita de control, rosa intenso; la mía, más bien pálida.
De ahí en más, es otra historia.
Realmente es "otra" historia. La de mi nuevo yo, y la de mi hijo/a.
Por ahora, le vamos a decir "puntito" (o wakapuntito, como le puso Mae), porque así se ve en la ecografía por ahora.
Tal vez esta "otra historia" merezca otro blog. Luego les aviso el nombre.
He dicho. Carajo.

martes, 11 de agosto de 2009

RECONTRA CHAN

qué raro va a ser ésto...

lunes, 13 de julio de 2009

Aunque me prometí no hacerlo...

Me resisto a ser una más de los que inundan la web (y achicharran nuestros cerebros) con boludeces sobre la Gripe A, pero si no lo digo, reviento:

1) 37.5ºC NO es fiebre. (Paciente: Así que para Ud. 37.5 no es fiebre? Doctora: Para mí, no. Y para la Medicina, tampoco)
2) Ningún médico puede "prevenir" una gripe. Si usted tiene un resfrío común y pedorro, resígnese, es tan solo eso. Su médico no es tan omnipotente como para transformarlo en Gripe A (aunque tratándose de Ud., le encantaría poder hacerlo). No consulte "por prevención".
3) El sistema no está colapsado por la enfermedad, está colapsado por el miedo. Use su criterio, y no consulte por cosas por las que nunca antes lo hubiera hecho.

Sólo por unos días, deje de ver los noticieros y dedíquese a algún culebrón siestero. Si alguien se le ríe por ésto, dígale que es lo que recetó el doctor.
He dicho. Carajo

jueves, 25 de junio de 2009

El globo rojo

Alejo había pasado todo el domingo viendo tele. Sus domingos eran lentos y pegajosos, y por suerte, en su familia nadie le restringía las horas de televisión, ni los programas que veía. Eran domingos blanco y negro, como la película que había mirado ayer. Su madre siempre decía que era raro que un niño pequeño mirara películas viejas, en lugar de dibujos animados de última generación. Era otra de las “rarezas” de su hijo.
“El globo rojo” se llamaba la de ayer, aunque el globo se veía de un color gris plata. El chico en la pantalla se elevaba sobre los techos del pueblo, agarrado de un piolín deshilachado e inverosímil ante los ojos de Alejo, unos ojos desbordados de melancolía y madurez temprana. Unos ojos que transgredían su mundo de paredes descascaradas, cables enredados, smog y perros revolviendo la basura, en busca de matices y color. La idea de volar, de ver el mundo por encima, lo deslumbró.
Ese día, al volver de la escuela, fue directo al fondo de la casa y trepó a través de una serie de resaltos en la pared del asador, hasta llegar al techo. Unos gatos que se hacían arrumacos sobre la chapa lo miraron sorprendidos y se perdieron ágilmente por los techos vecinos.
Se acercó al borde, exhalando vapor por la boca y restregándose las manos una contra otra. Infló el único globo que había conseguido en el almacén de la vuelta, hasta que estuvo tenso. Le ató una lana verde que había conseguido en el costurero de su mamá, y saltó. Rápido, directo, sin carrera, todo adrenalina, todo fe.
………
La caída. El grito. El hospital. Su oportunidad perdida de huir volando crispaba más su carita que el dolor de la pierna fracturada. Le prometió a su madre que nunca más lo intentaría. En tanto, con los dientes apretados, pensaba cómo conseguir un globo más grande. Y esta vez, rojo.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Cerrado por vacaciones...

y por posibles refacciones.
Voló el fondo anterior, y el que tiene ahora es interino. Me encantaban los lotos de antes, pero no se veía el texto con explorer. Creo que era una protesta de blogger por ponerle un template trucho. O tal vez no le gustaban los lotos. O lo que yo escribo...
En fin, como tampoco tengo ganas de escribir, me voy a dedicar a re diseñar el blog mientras decido si lo cierro o sigo usándolo como terapeuta.
Va a ser como remodelar la casa, o al menos, pintarle una habitación. O limpiar un cajón lleno de cachivaches.
Ahora que lo pienso, este blog sigue pareciéndose a mi propia vida. Y esa, también está en remodelación. Estoy viendo si le pongo venecitas, le pinto un mural psicodélico, o le cuelgo un cunero con música de "Babies Go" de los Redondos.

viernes, 9 de enero de 2009

La bestia

La presa aún estaba caliente. Lo sentía en sus encías, mientras los colmillos se hundían hasta el hueso. Lo sentía en la sangre que se le escurría entre los dientes y después impregnaba la tierra en un manchón oscuro que luego sería un charco putrefacto. Sólo dos actividades preocupaban sus sentidos: desgarrar su presa y evitar que se la quiten. Sus ojos agudos miraban recelosamente en la negrura, atisbando la aparición de otros ojos hambrientos. Las orejas erguidas, trataban de acallar los golpes del corazón estallando a latidos en las sienes, descontrolados por el esfuerzo físico y la euforia de la caza. No era momento para relajarse. Nada peor que luchar contra un rival menos cansado y más hambriento.
Siguió devorando concienzudamente, mientras se aquietaba su respiración. Ya saciado su apetito, sólo lamía los tejidos deshilachados, empujando con el hocico los restos de lo que antes había sido un ser vivo y ahora era una masa informe de pelos ensangrentados y vísceras rotas.
De pronto, una brisa con olor a bestia lo alertó. Se paró con las cuatro patas defendiendo su presa mientras un escalofrío de miedo y furia le erizaba los pelos del dorso. Y se dispuso a repeler el ataque.
Entonces se despertó, con un gruñido feroz escapando de su garganta humana. Se incorporó hasta sentarse al borde de su cama de sábanas de 200 hilos, con flores amarillas. Reconoció sus pies sin garras mientras los enfundaba en las pantuflas de cuero marrón que le habían regalado la Navidad pasada. Caminó hasta el baño mientras recuperaba el aliento y pensaba en el extraño sueño. Se cepilló los dientes durante largo rato, y usó varias dosis extra de enjuague bucal. Aún le parecía saborear la sangre y el acre olor a intestino roto le inundaba la nariz.
Mientras se anudaba la corbata recordó que el día anterior había pasado 30 minutos seleccionando la ropa que se acababa de poner. Antes de salir, maletín de cuero lustroso en mano, echó un vistazo final a su departamento de soltero de treinta y tantos, medianamente exitoso y felizmente adaptado a los tiempos actuales.
Cerró los ojos y el sueño acudió a su retina. Una inefable sensación de poder lo invadió con el recuerdo de la bestia. Se afirmó bien en sus dos piernas, salió cerrando la puerta con energía y se dirigió a la reunión de la que dependía su ascenso a personal jerárquico de la empresa.

jueves, 18 de diciembre de 2008

De marisopas y lumbrices

Solo un día tenían para encontrarse, la mariposa y la lombriz. Para encontrarse, quererse y perdonarse.
Era un pacto de otras vidas, y hay que decirlo, hay seres que jamás dejan de cumplir uno, tengan la forma que tengan.

Así eran la mariposa y la lombriz de tierra. Aunque una eligiera volar libremente y la otra esconderse en la tierra.
Al fin de su metamorfosis, la mariposa voló guiada por su instinto, recuerdo de otra vida, hasta la orilla del río. Y la encontró ahí, en un tarrito de lata, entre risas de niños pescando y perfume de margaritas silvestres.

Si las mariposas y las lombrices supieran sonreír, se hubieran reído a carcajadas. Y si tuvieran brazos, se hubieran confundido en un abrazo interminable.
Pero no hizo falta. Las patas de la mariposa aferradas a la lata y el viento detenido entre sus alas consumaron la alianza. Y eso era todo lo que necesitaban.

El pacto sellado tuvo más poder que todas las risas y todos los abrazos. Y en él se consumieron el efímero día de la mariposa y el sacrificio de la lombriz de tierra.
Desde entonces, cuando los hechizos funcionan, y los pactos se cumplen, las personas sienten un aleteo en el estómago. Y es el espíritu de la mariposa que habita en la gente, que le avisa al amante que por fin, ha encontrado a su lombriz.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Tiempo

De palabras desbocadas

De estado límbico del cuerpo y del alma

De urgencias viscerales desesperadas

De rock que se bebe y alas que se reparan

De caminos que retroceden sin sangre derramada

(No más que unas gotas propias como plegaria ofrendadas)

Tiempo de ahuyentar a carcajadas los susurros oscuros,

de recordarles que hay noches más luminosas que el día,

con la misma soberbia con que los ángeles los ignoran,

con la misma fertilidad de la tierra alimentando sus semillas.

Con la misma sonrisa confiada de los idiotas,

sabia, disfrazada de inocente, que desafía a la vida.

Tiempo de mirar al sol panza arriba,

cristal de color en un ojo

y huellas de sal en la mejilla.

Y aunque insista hurgando en los espejos

Ya no veo por aquí,

Perros lamiendo sus heridas.

martes, 25 de noviembre de 2008

Endorfinas, en versión anti-académica

Según una nueva teoría que está flotando en el éter y que acaba de ser canalizada en mi persona, cual medium cachavacha volando en un sahumerio, el bienestar y el placer tienen un sustrato químico: las endorfinas.
En mi humilde experiencia, todo depende de la presencia y cantidad de estas moléculas felices que, como todos los que son felices, hacen lo que se les da la gana. Así son, gorditas, rozagantes, atolondradas y explosivas. Son de color violeta, y viran al amarillo-naranja cuando saltan de neurona en neurona. Cuando explotan te obligan a la sonrisa, despiertan a las mariposas, y te convierten en un boludo alegre, que le rema a la vida con dos palitos de helado (célebre frase de mi amiga Mae). Te obligan a mirar con nostalgia al ser melancólico, oscuro, ácido y reflexivo que llevás años cultivando con dedicación y orgullo. Y se te cagan de risa. Son así, tiranas y adictivas.
En fin, acá va mi lista de cosas que las generan y/o las hacen explotar como fuegos artificiales (en breve va esquemita explicativo):
- un Marroc a las 3 de la mañana
- transpirar como una canilla rota (bue, sobre gustos...) después de dos horas de deporte, o de una maratón de "otro" estilo.
- las maratones de otro estilo
- el deporte (mejor si incluye muchas piñas y patadas, llaves y revolcones)
- encontrar un post nuevo en los blogs que me gustan
- las sorpresas de cumpleaños
- subir una montaña (cuando haga cumbre en el aconcagua, voy a morir de felicidad, literalmente)
- cerrar los ojos y no necesitar abrirlos para saber que lo que dejaste ahí, sigue estando (me salió la ñoña, que se le va a hacer)
- Ah! y escuchar "perro amor explota" hasta que me sangren los oídos.
Sugerencias?

lunes, 24 de noviembre de 2008

La tostada de la felicidad

No sé escribir sin dolor, sin preguntas, sin melancolía, sin cuestionamientos.
No sé como escribir el disfrute, el gozo, la tranquilidad, la diversión, ese estado "liviano" del alma que por suerte, hoy me invade. No sé como escribir el optimismo, ni la sonrisa autónoma en mi cara.
Por ahora, sólo tengo una imagen(poco poética):

Me siento como una rodaja de pan lactal recién sacada de la tostadora.

(por si no se entiende, lo que es muy problable, el aroma de una tostada bien hecha es augurio de un muy buen día, aún cuando yo ni siquiera desayuno)

Y estoy dispuesta a hincarle el diente.

W

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Cumpleaños Feliz

Tuve fiesta sorpresa de cumpleaños. Estuvo bárbara. Hubo globos, dulces y regalos.
Estuvieron el Gato Vagabundo, Mae, Claudio, Ana y Onírica.
Gracias Gato por pensar en mí y poner la casa! Fue un cumple hermoso. Pavada de figurita me cambió esta vez...
Para ver fotos de la fiesta, click acá

jueves, 30 de octubre de 2008

Sepultada por la cotidianeidad

Hoy tengo un día de aquellos. Una pluma me parece un elefante.
En mi casa no hay una canilla que no pierda. Salvo una, que parece que ya desperdició toda el agua del planeta porque no larga ni una gota y se queja con un uhhhhhhhh que me taladra los tímpanos cada vez que la abro. La luz del baño titila como si fuera un boliche; no me puedo poner el tapa-ojeras sin quedar como Michael Jackson en Thriller. Estoy cuasi-incomunicada porque CLARO conspira contra mí y no me carga crédito aunque haya pagado. El tel fijo tiene la batería gastada y no la consigo. Al puff le falta relleno y se me clavan los huesos en el piso cuando me acuesto. No sé que carajo es un router inalámbrico que tengo que comprar para que mi notebook también tenga internet. La hiedra de mi ventana tiene pulgones y hace tres días que sufre sin que yo le ponga insecticida (o pulgonicida, o algo). Voy tres veces por semana al kinesiólogo y mi tendinitis no mejora. Y tengo un agujero en el estómago.
Las nimiedades me aplastan. Y no, no me consuela pensar que otros la pasan mal en serio. Eso ya lo sé, y hoy, me importa un carajo. Y me enferma sonar como un tango, aunque sea electrónico.
He dicho. Carajo.

PD: se abre este espacio para depositar quejas variadas de cosas pelotudas que nos joden la vida.

martes, 28 de octubre de 2008

sin música...

Un día de éstos, debería recuperar la llave
que me tiene cautiva en tu ausencia.
Dar cuerda a las agujas congeladas y desiertas,
y a fuerza de herejía, rogarte me la devuelvas.
Reavivar la herida,
hacerla sangrar hasta la última gota oscura
de esta fuente de ácido y lágrimas que me brota cada día.

Después, debería secar los puños empapados,
y aprender a respirar de nuevo.
Debería, por fin, abandonar los fucking agujeros,
olvidar jazmines comprados y los besos en la frente
que intentaron consolar mis miedos.

Y olvidar de vos mi pertenencia.
Y vaciar mi cama de toda tu ausencia.
(vaciarla de todas las ausencias)
Y volver a dormir entre sábanas,
desatarle sus cadenas.
Soportar en mis caderas a la puta y a la dama,
y encontrar quien pueda bailar con ellas.

jueves, 16 de octubre de 2008

Cuando el pelotudo es uno...

Era un paciente HIV positivo, viejo conocido del servicio de infectología. Ya había pasado por la mayoría de mis compañeros, así que lo heredé como quien hereda la ropa usada de un hermano mayor. Creés que la conocés de memoria, pero no sabés dónde ajusta, ni dónde se traba el cierre. Y le vas conociendo esos detalles con el uso. Sobre la marcha. Como me pasó con Santiago.

Yo intentaba explicarle cómo tomar un tratamiento complicado, ya que no le habían funcionado las opciones más sencillas. Mi explicación incluía horarios estrictos, toma de la medicación con alimentos grasos para mejor absorción de la droga, ingesta de líquido abundante. Hasta tuve la precaución de hacerle dibujitos en un recetario con la forma de las pastillas y los horarios, porque me quedó claro que apenas sabía leer. Se lo hice repetir varias veces hasta que me pareció que había entendido.

Finalmente, cuando lo estaba despidiendo, ví que rengueaba un poco y le pedí que me dejara revisarlo, porque no se había quejado de nada durante la consulta. Ví que tenía una úlcera venosa infectada, le dí muestras de antibióticos y le hice una curación.
- Ahora cuando llegue a su casa, pone la pierna en alto. Y trate de caminar lo menos posible.
A modo de respuesta, sólo bajó la mirada.
- Se va caminando ahora? Vive muy lejos?
- No doctora, paro acá nomás, en la plaza de Las Heras y Salguero.

Y ahí me acordé de los horarios, el líquido y la comida rica en grasas. Y me sentí una pelotuda. Una pelotuda triste.