sábado, 27 de septiembre de 2008

Viernes de chicas: "Mujeres que corren con los lobos"

"... El patito feo va de un lado para otro en busca de un lugar donde descansar. Aunque el instinto que nos indica adónde tenemos que ir no esté plenamente desarrollado, el instinto que nos induce a seguir vagando hasta encontrar lo que necesitamos se mantiene intacto. No obstante, en el síndrome del patito feo hay a veces una especie de patología. Uno sigue llamando a las puertas que no debe, a pesar de constarle que no tendría que hacerlo. Cuesta imaginar que una persona pueda saber qué puertas son las equivocadas cuando nunca ha sabido lo que era una puerta apropiada. Sin embargo, las puertas equivocadas son las causantes de que una persona se vuelva a sentir una vez más una proscrita.
Esta "búsqueda del amor en todos los lugares equivocados" es la reacción al exilio. Cuando una mujer recurre a una conducta compulsiva y repetida -repitiendo una y otra vez un comportamiento que no la satisface y que provoca declive en lugar de una prolongada vitalidad- para aliviar su exilio, lo que hace en realidad es causarse más daño, pues no se cura la herida inicial y, en cada una de sus incursiones, se produce nuevas heridas.
Es algo así como aplicarse una ridícula medicina en la nariz cuando uno se ha hecho un corte en el brazo. Las distintas mujeres eligen distintas clases de "medicinas equivocadas". Algunas eligen las que son visiblemente equivocadas como las malas compañías o los vicios Y caprichos perjudiciales o nocivos para el alma, cosas que primero elevan a la mujer y después la derriban al suelo en menos de lo que canta un gallo..."


Extraído de "Mujeres que corren con los lobos", de Clarissa Pinkola Estés

domingo, 14 de septiembre de 2008

El romance del tulipán y la albahaca


En mi ventana, el tulipán y la albahaca, tienen un affair.
Él llegó hace unos días, erguido, sofisticado, insolentemente rojo. Dispuesto a ser el rey de la ventana.
Ella ya estaba ahí, humilde, fresca, aromática, adolescente.
Empezó a mirarlo desde abajo, de reojo, atravesada por su atrevida belleza.
A los pocos días, cuando dejó de sentirse importante, él descubrió la fragancia hogareña y servicial de la albahaca.
Ignoró al cactus que los separa, y ahora la seduce con historias de savia apasionada, mientras ella madura sus verdes aromas penetrantes.
Saben que es un romance de estación, que durará sólo hasta que el verano porteño lo abrase a él y yo la deshoje a ella en mi plato.
Mientras tanto, conviven unidos en fotosíntesis, a partir del mismo sol, el mismo agua y el mismo aire.
Por ahora, orgullosa mi ventana, luce tulipán sonrojado y perfume de albahaca enamorada.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Viernes de chicas: "Mujeres que corren con los lobos"

"...Para conservar su conexión con lo salvaje la mujer tiene que preguntarse qué es lo que quiere. Es la separación de las semillas mezcladas con la tierra. Una de las más importantes distinciones que podemos hacer es la que corresponde a las cosas que nos atraen y las cosas que necesita nuestra alma.
Y eso se hace de la siguiente manera: Imaginemos un bufé con cuencos de crema batida, bandejas de salmón, panecillos, rosbif, macedonia de fruta, enchiladas verdes, arroces, salsa curry, yogures y toda suerte de platos para muchísimos invitados. Imaginemos que la mujer echa un vistazo, ve ciertas cosas que la atraen y se dice: "Me gustaría tomar un poco de esto, un poco de aquello y un poco de lo otro."
Algunos hombres y mujeres toman las decisiones de su vida de esta manera. A nuestro alrededor hay todo un mundo que nos llama constantemente, que penetra nuestras vidas y despierta y crea apetitos donde apenas había ninguno. En esta clase de elección, elegimos una cosa por el simple hecho de tenerla delante de nuestras narices en aquel momento. No es necesariamente lo que queremos, pero nos parece interesante y, cuánto más la miramos, más nos atrae.
Cuando estamos unidas al yo instintivo, al alma de lo femenino que es lo natural y salvaje, en lugar de contemplar lo que casualmente tenemos delante, nos preguntamos: "¿Qué es lo que me apetece?" Sin mirar nada de lo que hay afuera, miramos hacia dentro y nos preguntamos:"¿Qué quiero? ¿Qué deseo en este momento?" (....) Por regla general, la respuesta no tarda en llegar. (......)
Lo que hay en el bufé? Puede que sí y puede que no. En la mayoría de los casos, probablemente no. Tendremos que buscar un poco, a veces durante bastante tiempo. Pero, al final, lo encontraremos, y nos alegraremos de haber sondeado nuestros más profundos anhelos..."


Extraído de "Mujeres que corren con los lobos", de Clarissa Pinkola Estés

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Uno que se delira mal... (pero bien, eh)

(click en la foto para agrandar)

Journey of the wounded healer, Alex Grey, 1984-85

martes, 9 de septiembre de 2008

Historias tuberculosas-2da parte

Historias tuberculosas-1ra parte acá

Hoy me llamó Enrique. Y me acordé de lo que quería seguir escribiendo. Espero encontrar las palabras.

Enrique fue uno de mis pacientes, pero no uno de tantos. Después de su diagnóstico, fortuito y a destiempo, Enrique hizo una elección inesperada, y eso me hizo diferente.
Enrique pudo haberse enojado, quejado, indignado, cuestionado todo. El tiempo, la desidia, el olvido, la irresponsabilidad, la negligencia hospitalaria. Pudo haber demandado al laboratorio, al hospital, a su médica de cabecera, a mí.
Pero Enrique decidió confiar, perdonar, y ponerse en mis manos. Enrique decidió que yo, desde entonces, sería su Ángel de la Guarda.
Una vez curada su tuberculosis (hace ya 5 años), no me dejó salirme de su vida. Y no se salió de la mía. Me rastreó cuando cambié de hospital, cuando me fui a vivir lejos y también cuando dejé la medicina. Finalmente cruzó la barrera de mi contestador y de mi correo electrónico, que llena de mails en cadena que nunca leo, pero que borro con una sonrisa. Cada cumpleaños y cada Navidad, él me llama para recordarme que soy su Ángel de la Guarda.
No parece entender que fue él quien me encontró a mí esa mañana en el hospital. De hecho, ni le importa.
Y acá viene lo extraño. Cada vez que Enrique me llama, no puedo explicar porqué, me pierdo en el recuerdo del primer libro que leí en mi vida, “Luz en la Selva”, de la amarilla colección Robin Hood.
Ese libro cuenta la historia de Albert Schweitzer, teólogo, filósofo, músico y médico, que se recluyó en el África asistiendo por años a la enfermedad y la miseria. Ese libro es de esos recuerdos que se huelen, y tiene olor a vocación.
Y Enrique, cuando me dice: “mi Ángel de la Guarda”, me recuerda a todo eso. Me recuerda a mí.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Lo que soy

Soy lo que busco.
Porque buscar es mi sino, mi necesidad.
Porque buscar me emociona y me retuerce las tripas.
Me obliga y me libera.
Me hunde, me desangra y me recrea.
Busco cazando, pescando y recolectando.
Luciérnagas, huesos y semillas.
Libros, sueños, experiencias
Busco hurgando en el barro con sangre en las uñas.
Busco borracha de olor a jazmines y chupándome los dedos que asaltaron el panal.
Busco en viajes iniciáticos y en el sonido espiritual de los cuencos.
Busco fotografiando el sendero que dejan las hormigas.
También busco en el roble sabor del vino, y en el humo del cigarrillo.
En el sonido sabio de una voz querida.
Y en la templanza de una mirada luminosa.
Busco mirándome al espejo. Y al corazón.
Busco en el cáncer, ajeno y propio. Individual y de millones.
Busco cocinando místicas recetas que nunca quedan bien.
A veces me agoto, me aplasto, me entumezco.
Y resucito para volver al camino, luego de una siesta en el asiento de atrás.
Y sigo buscando. Hasta que encuentre.
Y entonces, seguiré buscando.

sábado, 30 de agosto de 2008

Viernes de chicas: "Mujeres que corren con los lobos"

"... La mujer que recupera la intuición y los poderes "yaguianos*" llega a un punto en el que quiere desecharlos, pues, ¿de qué sirve ver y saber todas estas cosas? La luz de la calavera* no tiene compasión. Bajo su esplendor, los ancianos son unos viejos; lo bello es lujuriante; el tonto es un necio; los que estan bebidos son unos borrachos; los desleales son infieles; las cosas increíbles son milagros. La luz de la calavera ve lo que ve. Es una luz eterna colocada directamente delante de una mujer como una presencia que la precede y regresa para comunicarle lo que ha descubierto más adelante. Es su perpetua exploración ..."

(*)los poderes yaguianos y la luz de la calavera, son elementos del relato previo, que por razones de espacio, formato y copyright, no puedo transcribir aquí. Pero puedo aclarar que los distintos componentes del cuento representan características de la psique de una sola persona, en este caso una mujer. Y los poderes yaguianos (Babá Yagá es una bruja del cuento) y la luz de la calavera son representaciones del poder femenino, de la naturaleza salvaje, de lo intuitivo.

Extraído de "Mujeres que corren con los lobos", de Clarissa Pinkola Estés

jueves, 28 de agosto de 2008

Reporte del clima

Te gustaban las metáforas marítimas, así que un día te subí a un barco (era más bien un bote), y te pedí que zarparas.
Me aseguraste que no habría corriente capaz de arrastrarte mar adentro, pero nunca supe si era verdad. Nunca volví a mirar esa playa.
Sabía que necesitabas arenas menos huracanadas que las mías para arraigarte.
Y a mí, tu clima siempre calmo a veces me extasiaba. Me pacificaba, me suavizaba, me unificaba. Y entonces me sublevaba y anhelaba el estallido, el trueno y el relámpago; añorando ser áspera, volátil y errática otra vez. Necesitando un vendaval que me estrellara en mil cristales sobre las pieles indefensas. Un torbellino que me embriagara, me descontrolara, me descompusiera.
Y ahora, mucho tiempo después, atracás otra vez en mi puerta. Son tiempos de bonanza, de claridad, es cierto.
Pero entonces me pregunto: Seré capaz de soportar tanta paz?
Tanta?

Wakapinka

lunes, 25 de agosto de 2008

Corazón roto

Hace un par de días una gran amiga tuvo una desilusión amorosa, de las grandes. Sintió que había perdido abruptamente, todo el terreno ganado en los últimos meses, que habían sido de recuperación. Al día siguiente me contó que había soñado que estaba en terapia intensiva, con un IAM (infarto agudo de miocardio) e insuficiencia valvular aguda (que es cuando se rompe – literalmente- una válvula del corazón).
Me quedé pensando en los sueños. No entiendo de psicología, pero dicen que los sueños son representaciones del inconsciente, como mensajes encriptados. Sin embargo, me llamó la atención que en este caso, el mensaje no podía ser más explícito: se soñó con el corazón roto. Realmente roto. Un corazón débil, carente de fuerza, falto de la energía suficiente para dar sangre al resto del cuerpo.Un miocardio que no puede apretar la vida e impulsarla al resto del organismo. Un corazón donde las células se van muriendo por la falta de oxígeno, y además, lo hacen dolorosamente.Una válvula rota es como un dique roto, pero invertido. La sangre regurgita entre las cavidades del corazón, se desborda, se desordena, y el corazón se sobrecarga, y se ahoga. No puede manejar tanto volumen, tanto dolor.
También reparé en que no se soñó muerta, sino internada en terapia intensiva. Un lugar donde se recupera a los pacientes críticos. Un lugar donde “te bancan”, suplen tus funciones vitales, y si hace falta, te alimentan, respiran y hasta laten por vos.
Disculpen por la terminología técnica, pero en determinados momentos, la medicina me ayuda entender la vida (y a veces me la confunde) más que cualquier otra cosa.
Y a vos, Pirita querida, espero que tu corazón se cure y deje de doler. Y acá estaremos (o donde vos quieras), dándote de comer, alcanzándote pañuelos y acompañándote en silencio (o diciendo boludeces) y si hace falta, respirando y latiendo por vos. Hasta que puedas volver a hacerlo, vos solita.
Wakapinka

viernes, 22 de agosto de 2008

Viernes de chicas: "Mujeres que corren con los lobos"

..."Una mujer sana se parece mucho a una loba: robusta, colmada, tan poderosa como la fuerza vital, dadora de vida, consciente de su propio territorio, ingeniosa, leal, en constante movimiento. En cambio, la separación de la naturaleza salvaje provoca que la personalidad de una mujer adelgace, se debilite y adquiera un carácter espectral y fantasmagórico. No estamos hechas para ser unas criaturas enclenques de cabello frágil, incapaces de pegar un salto, de perseguir, dar a luz y crear una vida". Cuando las vidas de las mujeres se quedan estancadas o se llenan de aburrimiento, es hora de que emerja la mujer salvaje; es hora de que la función creadora de la psique inunde el delta.
¿Cómo influye la Mujer Salvaje en las mujeres? Teniéndola a ella por aliada, jefa, modelo y maestra, vemos no a través de dos ojos sino a través de los ojos de la intuición, que tiene muchos. Cuando afirmamos nuestra intuición somos como la noche estrellada: contemplamos el mundo a través de miles de ojos"...

Extraído de "Mujeres que corren con los lobos" , de Clarissa Pinkola Estés.


martes, 19 de agosto de 2008

Paciencia

Si no vienes hacia mí, no tengo previsto acercarme.
Si tus labios no me invitan, los míos no se convertirán en miel que te endulce, ni en bálsamo para curarte.
Si tu alma lo requiere, mantendré distancia prudencial de toda tu música. Ni una sola nota sonará sin tu permiso, sin tu necesidad.
Si así lo deseas, dejaré pasar esta vida, y otra, y cuantas más dicte tu omnisciente corazón, aunque yo crea que el mío sabe más de esto.
No es falta de valor ni de templanza mi paciencia. No es frío de miedo lo que me detiene.
Es que enamorarte, seducirte, cautivarte, se me antoja sacrílego y vil. Como secar un lago sagrado, talar un árbol milenario o arrancar una fruta del árbol antes de su transformación alquímica. Como morderla y probar un agua dudosa, apenas saborizada, en lugar de un néctar maduro, consistente y embriagador, que inunde los sentidos y la consciencia.
Y entonces, al final de los tiempos, cuando ya estés listo, y lo comprendas todo, yo haré un ritual de fuego a tus pies, y danzaré como una machi en trance. Y celebraré nuestra re-unión, como lo hago ahora, como lo hice siempre.
Wakapinka

lunes, 18 de agosto de 2008

Viernes de chicas: " Mujeres que corren con los lobos"

Hoy inauguro una nueva sección del blog que daré en llamar "Viernes de chicas".
Ya sé que hoy no viernes, pero por cuestiones logísticas no pude postear antes, y no quiero esperar hasta el viernes próximo.
Pero a partir ahora, cada viernes voy a transcribir uno o dos párrafos de un libro que a mí se me antoja alquímico, porque siento que con sólo leerlo produce transformaciones mágicas, de esencia, imperceptibles al ojo, pero sustancialmente profundas en el interior.
La autora es una "psicoanalista junguiana, poeta, cantadora y guardiana de antiguos relatos", como se define a sí misma. El libro está estructurado en forma de cuentos tradicionales de distintas culturas, pueblos o tribus, seguidos de un análisis posterior de la significancia del relato sobre la psique femenina.
Pero no sólo de psicología habla este libro, sino también de filosofía, poesía y espiritualidad (aunque suene raro todo esto en la misma oración). Invita a que la mujer recupere el contacto profundo con su naturaleza salvaje, su intuición, el modelo arquetípico femenino, en resumen, su YO interior.
La primera entrega va especialmente dedicada a Mae, si no lo conoce, presiento que este libro le va a gustar. También va dedicada a cualquier mujer que pase por aquí y su instinto la detenga a leer algún parrafo. Y por qué no? A cualquier hombre que sea capaz de espiar el alma femenina, y resistir a lo que ve.
Ahí va:
"... Los lobos sanos y las mujeres sanas comparten ciertas características psíquicas: una aguda percepción, un espíritu lúdico y una elevada capacidad de afecto. Los lobos y las mujeres son sociables e inquisitivos por naturaleza y están dotados de una gran fuerza y resistencia. Son también extremadamente intuitivos y se preocupan con fervor por sus vástagos, sus parejas y su manada. Son expertos en el arte de adaptarse a las circunstancias siempre cambiantes y son fieramente leales y valientes.
Y, sin embargo, ambos han sido perseguidos, hostigados y falsamente acusados de ser voraces, taimados y demasiados agresivos y de valer menos que sus detractores. Han sido el blanco de aquellos que no sólo quisieran limpiar la selva sino también el territorio salvaje de la psique, sofocando lo instintivo hasta el punto de no dejar ni rasto de él. La depredación que ejercen sobre los lobos y las mujeres aquellos que no los comprenden es sorprendentemente similar..."
(Extraído de "Mujeres que corren con los lobos", de Clarissa Pinkola Estés)

martes, 12 de agosto de 2008

Sugerencia

Te invito
A llenarnos de suspiros para aliviar el placer
A mirar como en cada exhalación mi deseo se diluye, se renueva, se incrementa, se hunde en las vísceras y se libera en un vapor cargado de aromas que se condensa en mis dedos y humedece tus labios sedientos
Te invito
A mi necesidad de encontrarte y aflojarme en tu cuerpo, como un niño dormido en brazos de su madre, igual de confiado, igual de sereno
Me propongo
Como un pan de arcilla listo para ser modelado por tu aliento; blando, suave, ilimitado e incorpóreo
Dispuesta a ir adonde quieras llevarme, a dejar que me marques, me dañes, me suavices. A que dejes tu impronta en mi barro. A que mi cuerpo se modele según tu forma, sin más voluntad que la de contenerte
Te invito
A deshacerme entre tus dedos, a ensuciar tu piel y quedar bajo tus uñas
Y haber sido, por una noche, tu deseo, tu imagen, tu creación.

domingo, 3 de agosto de 2008

Y ahora...."Asesinos por naturaleza"

Mi relación con la marengo es complicada.
Sí, Rocío Marengo, la de la tele. Una que bailó o cantó, o algo, con Tinelli. Una que le pulula a los programas de chimento como mosca a la miel. Ufa!... una rubia, con tetas, que por 5 minutos de "fama bailando" sacó una "canción"...
Ya sé que hay como 50 con la misma descripción, pero si buscás en Google, seguro encontrás una foto y la ubicás.
En realidad debería aclarar que tenemos una "relación telefónica". Y absurda. No nos conocemos, (gracias a Dios!), pero parece que compartimos un número de celular parecido.
Desde hace 1 año más o menos, en su rubia cabecita loca comenzó a hacer corto una sinapsis, y empezó a confundir mi número celular con el suyo. Tal vez una gota de tintura difundió hasta su cerebro liquefacto y le decoloró un par de dígitos de su memoria. No sé. Lo cierto es que luego de cada revolcón mediático suyo, mi teléfono se prende fuego (ok, es una exageración, tampoco la llaman taaanto) recibiendo llamadas de algún productor de tal o cual chimentoso programa de la tarde. No sé porqué todos empiezan con "In": Intrusos, Intocables...Insoportables (no hay uno que se llama así?)
Llegado este punto, debo aclarar que me jacto de ser una persona tolerante, y hago gala de mi respeto por la forma de vida que elija cada uno. Salvo cuando me invaden por teléfono. En la lista de las pocas cosas que "intolero", la número 1 es, sin dudas, que me llame por teléfono un desconocido. Y si además de que me molestaron, ni siquiera era para mí, les deseo ferviente y sinceramente que caigan las 7 plagas de Egipto sobre sus cabezas y las almas de sus ancestros. Los mensajes de texto caen en la misma categoría que los llamados.
Domingo a la tarde, recibo un txt de número desconocido, que transcribo a continuación:
"Rocio veni con tu auto ya te guarde cochera. Rafa de canal 9"
En medio de un domingo con amenaza de granizo sobre mi cabeza, recibir un mensaje para la marengo, fue casi surrealista. Como dormirte en "Mulholland Drive" y despertarte en "Quién mató a Roger Rabbit?". Me puse furiosa, nadie tiene derecho a arruinarte una depresión digna, oscura, macabra y maravillosamente guionada por David Lynch. Mucho menos si la interrupción te mete en un mundo de caricaturas curvilíneas de voces empalagosas, dibujadas por la pluma de un fantasioso machista adolescente.
Me odié por mi desgastado cerebro incapaz de imaginar una respuesta ingeniosa o una venganza efectiva y letal. Hubiera querido ser pariente lejana de La peleadora y tener alguno de sus genes para insultar con elegancia.
Ni siquiera se me ocurrió algo como aquella vez que la llamaron del programa de la canosa y les dije que Rocío se comunicaba con ellos apenas salía del consultorio del médico que le estaba revisando las hemorroides.
Así que contesté simplemente:
"decile a la marengo que use su media neurona en memorizar su número de teléfono, porque ya me cansé de ser su telefonista"
No recibí respuesta, obvio. Pero me fuí hasta el video amigo y saqué "Asesinos por naturaleza", en busca de ideas...

Wakapinka

sábado, 2 de agosto de 2008

Viviendo en Mulholland Drive

A veces siento que mi vida es como una película de David Lynch: confusa, lúgubre, tenebrosa, enroscada, intrincada, contradictoria, agobiante, sin salida, bizarra, incomprensible. Siento que no importa cuántas veces la re-viva, la re-vea, la analice, la recorra, la retroceda, la camine, la imagine, la desenmarañe, la desate, la pregunte, la consulte, la compare, me involucre. No importa lo que haga, la punta del interminable ovillo no aparece y la presión en el pecho no afloja. No. No. Y no.
Estaré condenada a vivir en Mulholland Drive irremediablemente, sin saber si soy la víctima o el asesino, si estoy viviendo en el pasado o si el futuro ya me sucedió.

Wakapinka

martes, 29 de julio de 2008

Historias tuberculosas - 1ra parte

Eran mis últimos años de residencia, una época que identifico como una nebulosa de cansancio crónico instalado en el cuerpo. Como si fuera un boletín de entregas semestrales, cada vez que miraba hacia atrás, ya habían pasado 6 meses de mi vida. Me transformaba cotidianamente pero sólo registraba los cambios cada tanto. Y cuando lo hacía, me maravillaba la transformación de médica inexperta e insegura a eficiente especialista en formación. Me sentía crecida, madura, tal vez un poquito soberbia.

Un día fui a hacer una interconsulta al segundo piso. Varón de sesenta y pico, neumonía. Llevaba unos cuantos días internado, su neumonía había evolucionado bien, así que mi intervención fue cuestión de unos pocos ajustes y recomendaciones. Supongo que habremos charlado un poco y nos habremos caído mutuamente bien. No recuerdo tanto. Al día siguiente, alta, y control posterior con su médica de cabecera.

Pasó un año. Esa mañana yo caminaba apurada hacia el laboratorio, por un pasillo del hospital atestado de gente. Para esas alturas de mi carrera, yo ya había aprendido que si estás en un hospital y llevás puesto un guardapolvo blanco, lo mejor es caminar a paso rápido y mirando hacia abajo, so pena de quedar dirigiendo el tránsito hospitalario en el hall central. Llevar guardapolvo (o ambo, para el caso es lo mismo) y una cara amable, es suficiente para detenerte cada 5 pasos a contestar dónde queda el Laboratorio, Rayos o Anatomía Patológica, o si hay alguna forma de evitar hacer cola a las 4 de la mañana para sacar un turno de Ginecología. Nunca falta quien, sin conocerte, te estira unos resultados de laboratorio, con mirada ansiosa y preocupada, y te pregunta si están bien.
Así es como uno adopta la “filosofía de bar”, anticipa quién le va a pedir algo, y rápidamente corre la vista y lo ignora, así nomás. Igualito a un mozo cuando le querés pedir la cuenta.

Pero ese día, alguien me detuvo. Sentí que una mano me tomaba del antebrazo.

- Doctora (........) –(me llamó por mi nombre de pila)

Levanté la vista.

- Enrique (..........) -dije su nombre y apellido completo, un poco sorprendida de recordarlos.

Rápidamente, en ese espacio sin tiempo que tienen los pensamientos reflejos, recordé la sucesión de eventos del año anterior.
Aproximadamente 2 meses después de su alta, entre los informes del laboratorio, yo había encontrado uno de Enrique. Era un reporte de microbiología, con diagnóstico indudable de tuberculosis.

-Yo (un año atrás): - Avisaron de esta tuberculosis?
-Microbióloga: - Si, ya mandamos el informe al piso de Clínica.
-Yo: - Pero el paciente no está internado, se fue de alta hace dos meses.
-Microbióloga: - Sí, me dijo el jefe de residentes. Y se comprometió a entregarle el informe a su médica de cabecera - se la veía un tanto molesta.
-Yo: - Seguro?
-Microbióloga: - Sí, yo hablé personalmente - ya estaba evidentemente molesta.

Seguí con mis cosas. Y me olvidé del tema.

Ahora, 1 año después, Enrique me sostenía del brazo y me miraba sonriente.

- Enrique, cómo le va? – Y sin esperar respuesta: - Cómo anduvo con el tratamiento de la tuberculosis?
- Qué tratamiento, doctora? -contestó, sorprendido pero aún sonriente.
Supongo que debió haber pensado que lo confundía con otro paciente. Yo también dudé.

- Hace un tiempo, después de su internación, no le dieron un tratamiento con muchas pastillas, durante 6 meses?
- No, doctora. Tomo la misma medicación de siempre, que me da la Dra. (.........). No ando muy bien, pero bueno, esta enfermedad es así…

Enrique tiene Artritis Reumatoidea desde hace muchos años, más de 30. La enfermedad le ha corroído las articulaciones, se las ha deformado. También le ha dañado los riñones. Y la columna. Pero por sobre todas cosas, su enfermedad le produce muchísimo dolor. Enrique está acostumbrado a sentir dolor, sin condolerse de sí mismo. Enrique está acostumbrado a sufrir, y a sonreír.
Ese día, mientras esperaba una aclaración de mi parte, también sonreía. Volví a dudar. Entonces lo acompañé a un banco al costado del pasillo, tomándole la mano que aún tenía apoyada en mi brazo.

- Enrique, me espera un segundito sentado acá? No se vaya.

Entré al laboratorio y demoré aproximadamente una hora en conseguir los libros que necesitaba, de un año atrás. Yo estaba en lo cierto, era él. Y era tuberculosis.
...continuará...

lunes, 28 de julio de 2008

El lado oscuro de mi corazón

6.04 AM. Suena el despertador. Nunca entendí para qué lo pongo tan temprano. Tampoco los 4 minutos pasadas las 6, debe ser que no me gustan los números redondos. Con un golpe dismétrico lo silencio, sabiendo que va a sonar 4 veces más cada 10 minutos, antes de que logre despertarme. Mafalda interrumpe su ronquido entre mis brazos, me mira y empieza a ronronear. Sabe que éste es su momento exclusivo de mimos, y lo disfruta. Este rato de fiaca obligada, de duermevela de abrazos entre patas y brazos, hasta que logro levantarme y llego tambaleante a la cocina. Escucha el rebote de las piedritas en su plato y aparece bostezando, mientras yo soporto la náusea que me provoca el olor del balanceado cada mañana.
Camino al baño, veo la cama de reojo y solo pienso en hundirme en la frazada polar naranja otra vez, y dormirme de nuevo en penumbras hasta despertarme esta vez sin despertador, para volver a dormirme, y despertarme algún día, cuando vuelva a tener ganas. De algo.
-Pero ese es un tipo de lujo que los melancólicos no podemos darnos. No, Mafalda? Ya conocemos lo peligroso que es...
Con eso en la cabeza y el cepillo de dientes en la boca, pongo la pava en el fuego, enciendo la computadora, la música, el televisor, y comienzo a vestirme para ir a trabajar.
Wakapinka

sábado, 26 de julio de 2008

Cansancio

Llego a casa y desarmo la cama donde ayer dormimos, transpiramos, nos reímos. Me miro otra vez, desnuda y verdadera. Y serenamente me confieso la verdad más descarnada: no hay sorpresas, todo era previsible, mediato, inevitable. Innecesario.
Ahora otra vez, a soportar estoicamente las consecuencias de haber jugado a un juego del que conozco las reglas, pero que no tiene objetivo, y al parecer, tampoco final. Atisba el miedo de despertar otra vez recordando mi cara cubierta de llagas en el espejo, como se mostraba en el pasado mi alma, en sueños. Y aunque esta vez los protagonistas, incluso yo, no seamos los mismos, la memoria de mi cuerpo no lo puede discernir. Porque a un alma extenuada le duelen hasta dolores que ni cotizan como tales, que no son intensos por el hoy, sino por la resonancia del ayer. Y como mujer, soporto el dolor en el alma, y las huellas en el cuerpo.

Wakapinka

sábado, 12 de julio de 2008

Palermo y el tren (o la noche de los sunchos ausentes...)

Fue tan lindo verte de nuevo.
Estabas lejos cuando te divisé. Mis nudillos golpeateaban rítmicamente la ventanilla cerrada mientras adentro del auto vibraba “Pulse” en cada superficie. Esperaba que pasara el tren, al igual que varias decenas de autos parados a mi alrededor. Afuera se respiraba excitación y ajetreo palermitano de viernes por la noche. Desde los autos vecinos, ojos muy maquillados buscaban otras miradas furtivas, tratando de conectar. Mi mirada, a su vez, vagabundeaba aburrida por ese escenario, cuando te ví. No alcancé a distinguir que eras vos a esa distancia, pero mis ojos te siguieron mientras te volvías más y más nítido. Sonreí al reconocerte, comprendiendo porqué mi mirada se había prendido de vos una cuadra atrás.
Venías caminando tranquilo, con la mirada baja y una media sonrisa que descubrí debajo de la barbita que volviste a dejarte crecer. Sonreí también al verla, porque tu sonrisa es contagiosa. Me quedé viéndote, mientras te acercabas casi en línea recta a mi coche. Me sentí como un voyeur, consciente de que sólo yo estaba mirando. Mis ojos se devoraron cada detalle, mientras mi cerebro reparaba desesperadamente el rompecabezas de tu imagen, colocando piezas nuevas en las celdas ya borrosas por el tiempo, que sólo habían quedado ocupadas por la emoción de tu recuerdo.
No pude verte los ojos, no me miraste. Al pasar por mi lado, mi coche fue para vos otro de tantos coches grises en la marea de tránsito porteño. No reparaste en la mirada furtiva, sin maquillar, que te seguía húmedamente desde su interior.
Necesité visceralmente un cigarrillo que no tenía, apenas te alejaste unos metros. Y en un acto irreflexivo, apreté la bocina mientras te observaba por el retrovisor. Fue sólo un toque, indeciso, tímido, dudoso, como lo era mi intención de que me vieras. No entendiste que era para vos. O no lo escuchaste, bajo el estruendo del tren que pasaba en ese mismo momento. Creo que respiré aliviada.
No llegué a ver tu mirada luminosa. No lo lamenté, porque era lo único que aún conservaba intacto en mi memoria. Ahora tu imagen está otra vez completa en mi retina, gracias al tren.
Dios, necesito un cigarrillo más.
Wakapinka

lunes, 7 de julio de 2008

Condoms for oral sex?: The real facts o... "la verdá de la milanesa..."

No hay que ser un erudito en la materia para saber que toda la literatura relacionada a la prevención del SIDA recomienda el uso de preservativos para el sexo oral. Los números que justifican la recomendación son variables según la fuente, pero aún así contundentes (tratándose de VIH, qué porcentaje de riesgo dirías que es "aceptable"?)
Tampoco hace falta ser muy lúcido para intuir que muy poca gente cumple tal recomendación (aún cuando sí cumplan todas las demás prácticas recomendadas). Basta con hacer un rápido paneo entre conocidos y amigos medianamente sinceros (y si sos un sincero compulsivo, repasar tu “propia cama”)
NADIE LO USA PARA SEXO ORAL. Por incómodo, poco sexy o poco “sabroso”. Algún otro diría que por negligentes, irresponsables, temerarios o desinformados. O porque elegimos “aceptar el riesgo” de un “riesgo bajo”. Tal vez también porque los números son confusos, es como una gran bolsa de gatos, con muchas variables… Hombre/Mujer, Mujer/Hombre, Mujer/Mujer, Hombre/Hombre, con fluído, sin fluído, etc. Pero no quiero ponerme reflexiva antes de ver los resultados de la encuesta.
Así que, a ver si nos animamos a contestar honestamente:

1) Edad:
a) 15-24 b) 25-39 c) 40 o más

2) Número de veces que usaste preservativo para sexo oral en tu vida (dar o recibir)
a) Nunca ( 0%) b) Siempre (100%) c) Menos de 10 veces d) Más de 10 veces

3) Porcentaje de veces que usaste preservativo para sexo oral en el último año (dar o recibir)
a) Nunca ( 0%) b) 1-30% c) 31 – 50% d) 51- 70% e) 71-99% f) Siempre (100%)

4) Porcentaje de veces que usás preservativos para otras formas de sexo (distintas de sexo oral)
a) Nunca ( 0%) b) 1-30% c) 31 – 50% d) 51- 70% e) 71-99% f) Siempre (100%)

No se pongan paranoicos ni se deliren con teorías conspirativas. Pueden contestar anónimamente y nadie nunca va a saber quiénes son (yo apenas si sé manejar una planilla de excel!!)
Es solo un juego de sinceridad, que espero jueguen conmigo.

Wakapinka